Ya están aquí… cascos Biltwell y… ¡son una pasada!

Ya están aquí, ya han llegado los nuevos cascos Biltwell y… ¡son una pasada!

Ayer tras muchos días de espera y muchas horas de gestiones en aduanas, llegó tan precioso cargamento hasta nuestro depósito central en MonegrosCycles. Al abrir la primera caja me quedé impresionado de la calidad de la pintura y de los acabados de los cascos, puesto que también han mejorado las costuras y algún que otro detalle. Siguen siendo los más pequeños del mercado y evitan que parezcas un Chupa Chup sobre tu moto pero además continuan mejorando la pintura que era ya genial. En seguida nos pusimos a llamar a todos nuestros clientes para comunicarles la noticia y notábamos como nuestra alegría era contagiosa. Con tanta energía, aprovechamos para ir poniendo los nuevos modelos en la tienda y ver como quedaban expuestos. La verdad es que me fui a dormir con un subidón y una sonrisa de oreja a oreja.

Esta mañana me he levantado y tras visitar a un cliente, me he acercado a nuestra tienda. Cuando me acercaba me ha dado un vuelco el corazón. En la distancia se vislumbraba una masa de personas y pensé que se había producido algún tipo de accidente delante de nuestra tienda. Había mucha gente parada en semicírculo y mirando al suelo, yo he pensado que algún compañero se había caído y he saltado de mi moto y me he apresurado para ver quién era el desafortunado/a que yacía herido entre la multitud. Corriendo con el móvil en la mano y avanzando entre la gente me he dado cuenta que estaban admirando los nuevos cascos Biltwell que alguien había alineado en el suelo de nuestro escaparate. El sol les daba un aspecto increíble casi mágico y la gente sonreía y comentaba con admiración los efectos de la pintura. Lo cierto es que se el Megaflake gana muchísimo con la luz del mediterráneo y es que se nota que estos cascos están pensados para lucirlos bajo el sol. La alegría de ver que no se trataba de un accidente y el efecto visual de los cascos Biltwell me han devuelto la sonrisa de nuevo: Qué pasada, que subidón. ¡Gracias Biltwell sois cojonudos!!

Bikerland

Bienvenido a Bikerland,

Ayer tuve un sueño muy extraño. Vivía en un país llamado Bikerland. Era un sitio diferente. Todo el mundo iba en moto excepto un pequeño grupo de personajes que se empeñaban en circular en vehículos de cuatro ruedas. Los carriles eran de poco más de 1,5 m de ancho y había un carril reservado para los locos incívicos de los coches. La gente les miraba con un cierto desdén, porque además de contaminar con esos cacharros, iban vestidos de manera estrafalaria, algunos llevaban un trozo de tela extravangante rodeando el cuello, al que llamaban corbata. A mi no me caían mal, hasta me inspiraban una cierta pena, puesto que en algunos sitios públicos como bares o restaurantes no les dejaban entrar o les atendían de muy mala gana. La gente les miraba de reojo y murmuraba, mira esa gentuza con sus trajes y corbatas…

En Bikerland los vehículos, casi todo motos pero también había algún que otro trike , eran impresionantes. Me explicaban que no podías pasar el control técnico que allí le llamaban la ITM, sino cambiabas algo de tu moto cada año. Podías también tener problemas si tu moto no hacía suficiente ruido, por el peligro que comporta o si se parecia demasiado a una moto de fábrica. Esta era una medida para fomentar la creatividad, una de las cosas que en Bikerland parecía ser tremendamente importante. Qué cosas….

En la Televisión las estrellas eran los “fabricators”, pintores, fotógrafos, ingenieros, etc. Sin embargo, los banqueros, los políticos, y otras profesiones liberales eran practicamente mil euristas, por considerarse que en este modelo de sociedad a penas aportaban valor. En las empresas no se le decía a la gente como tenían que vestir, ni como tenían que pensar, al contrario, se fomentaba la diversidad y los equipos multidisciplinares. En las oficinas no habían cubiculos, tan sólo grandes espacios abiertos donde la gente mostraba sus tatuajes y conversaban alegremente en torno a mesas relucientes. Había mesas de billar, pantallas de proyección enormes, sofas, gimnasio, todo integrado en el lugar de trabajo. Me explicaban que en estas empresas de un cierto tamaño, no había jefes sino líderes. Los líderes organizaban grupos de trabajo y eran respetados por la mayoría de sus compañeros por tener aptitudes, creatividad y dotes organizativas. No ganaban mucho más, pero si contaban con la admiración de los miembros de su equipo. Estos líderes rotaban en varios equipos y los mejores ascendían de forma natural o bien pasaban a integrarse como un miembro más en un equipo perdiendo su condición de líder, pero siempre manteniendo un cierto prestigio.

Observando a los habitantes de Bikerland, me di cuenta que eran de trato muy amable y a pesar de tener un aspecto rudo, parecían ir armados con una confianza en si mismos demoledora. Una vez más, me dirigí a mi guía turística, que tratándose de mi sueño, era por supuesto rubia y de buen ver y le pregunté cuál era el secreto de sus gentes. Ella me explicó que la mayoría del presupuesto del Estado de Bikerland se gastaba en educación. Las escuelas y universidades eran los edificios más importantes del país y en Bikerland no se conocía el fracaso escolar porque los métodos educativos eran apropiados para las personas, que querían aprender. Quizá por este motivo, la criminalidad era muy baja y el desempleo era impensable. Si perdias tu empleo, siempre podías abrir tu propio negocio, la imaginación era el fuerte de los habitantes de este maravilloso país.

Por fin sonó mi despertador y volví a la realidad. Era lunes por la mañana y para colmo llovía. Mirándome adormilado en el cruel espejo matinal pensaba que seguramente también habría problemas Bikerland. Apuesto a que si hubiera tenido ocasión de seguir haciendo preguntas a mi guía, rubia imponente donde las haya, tarde o temprano hubiera encontrado pegas a tan magnífico país. Y es que después de todo, tampoco estamos tan mal, total, en 4 días será viernes, con un poco de suerte hará sol y siempre nos queda nuestra moto.