BARCELONA HARLEY DAYS… ¿Es tan sólo ruido?

Me imagino que ya habreis leído que Harley Days fue un éxito: 1 millón de personas, 18 000 motos, durante tres días. Bueno, pues para mi también lo fue porque tuve la oportunidad de conocer a muchos de vosotros, esa comunidad de personas que cada día va creciendo y que cree en lo que hacemos en MonegrosCycles. Quizá alguno de vosotros con los que mantuve conversaciones varias esté ahora leyendo esto y quería agradeceros a todos, la acogida que nos disteis al equipo de MonegrosCycles en su nombre. Fue un verdadero placer veros de nuevo o conoceros por primera vez.

Sin embargo, me asalta la duda sobre cómo se mide el éxito de un evento. Para mi Harley Days no fue un éxito por el millón de personas que pudieran desfilar por allí, muchos de ellos casi de manera accidental, sino por los alrededor de 300 que se acercaron a nuestro stand para compartir su pasión con nosotros. Personas con las que nos sentimos identificadas y con las que compartimos una particular visión del mundo de las ruedas. Esas personas, u otras similares, las hemos encontrado también en otros eventos de escala más reducida como pude ser el Speed Fest de Castellar del Vallés o el Harley Butts en Lloret. Aunque todas las comparaciones son odiosas, desde mi punto de vista, estos otros eventos en los que también estuvimos presentes fueron tan exitosos o más que el Harley Days, porque pude dedicar más tiempo a charlar con personas interesantes y hacer amigos. Es mi particular medida para juzgar el éxito…

Dicho esto pienso algo extremecedor: ¿podría la Big Company, la mítica Bar & Shield, la todopoderosa apisonadora de Milwakee estar equivocada a la hora de medir el éxito? Es una pregunta singular, puesto que rara vez he visto alguna crítica en ningún medio hacia Harley. Es curioso que una empresa tan grande, cuyos productos generan tanta pasión por ser un aspecto importante en la vida de muchas personas, sea tan poco criticada. Estamos acostumbrados a criticar al presidente de nuestro equipo de fútbol, a nuestros políticos, líderes religiosos, a nuestros jefes… sin embargo, Harley todo lo hace bien. Pues para mi, se equivoca. La médida del éxito de un evento seguirá siendo el grado de satisfacción de las personas a los que especialmente lo dirijo. Aquellas personas que han sido fiel a una marca porque creen en lo que haces. El resto es tan sólo ruido.